sábado, 23 de mayo de 2009

Hace mucho que no escribimos, y durante estos últimos fines de semana aprendimos mucho, entre algunas cosas conocimos a David, Goliat, Saúl, Jonatán, y hasta a su hijo... Mefiboset. David había hecho una promesa con su amigo Jonatán, y quiso encontrar algún descendiente suyo para poder ayudarlo. Le devolvió las tierras de su abuelo Saúl, y lo invitó a sentarse a su mesa. En la historia cuenta que Mefiboset estaba tullido de ambos pies, y en la clase estuvimos hablando de que todos tenemos cosas que nos cuestan más que a otros, o no podemos hacerlas siquiera, así como hay otras en las cuales nos destacamos. Nos propusimos tratar de ver las cosas en qué podemos ayudar a otros que lo necesitan, sabiendo que Dios quiere que lo hagamos ya que somos hermanos e hijos suyos.
Las promesas fueron hechas para cumplirlas, y así hizo David, nadie le reclamó que lo hiciera, pero él sabía que algo que se promete debe ser cumplido, aunque mucho tiempo haya pasado.
Dios también nos ha hecho muchas promesas que se cumplen a diario en nuestra vida... la Biblia está llena de reconfortantes palabras que Dios nos regala. ¡Qué bueno es saber que Dios cumple sus promesas, por ahí no hoy, ni mañana, pero tengan por seguro que va a cumplirlas!

No hay comentarios:

Publicar un comentario